INSOMNIO: UN PROBLEMA FRECUENTE EN LA MENOPAUSIA

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INSOMNIO: UN PROBLEMA FRECUENTE EN LA MENOPAUSIA

El sueño es una situación fisiológica y natural del organismo en la que se produce una pérdida reversible de la consciencia y de la actividad motora, de tal forma que supone un mecanismo reparador y de descanso neuronal del tiempo en que pasamos despiertos.

El sueño no es un proceso homogéneo, se divide en varias etapas:

  • Sueño lento o no REM: En esta fase se va produciendo un enlentecimiento progresivo de la actividad cerebral.
  • Sueño rápido, REM (movimientos oculares rápidos) o paradójico. Es la forma más profunda del sueño, aunque “paradójicamente” presenta una actividad cerebral similar a cuando estamos despiertos. En esta fase se producen los sueños.

El insomnio es la alteración del sueño más común. Se caracteriza por al menos uno de los siguientes síntomas:

  • Incapacidad por parte del individuo para conciliar el sueño.
  • Aumento del número de despertares nocturnos.
  • Disminución del tiempo de sueño, despertándose el individuo demasiado temprano.
  • Sensación de que el sueño ha sido insuficiente y no se ha descansado.

La duración de un sueño nocturno inferior a 8 horas diarias no significa que el individuo tenga insomnio, ya que cada persona tiene unas necesidades diarias de sueño, que son muy variables y dependientes de la edad.

Las causas del insomnio pueden ser múltiples: estrés, depresión, ansiedad, uso de fármacos estimulantes, enfermedades respiratorias, o situaciones fisiológicas como la menopausia o el embarazo.

CLAVES PARA PREVENIR EL INSOMNIO.

Para evitar el insomnio se debe realizar lo que se denomina una correcta “higiene del sueño”, que consiste en:

  • Acostarse y levantarse más o menos a la misma hora. El sueño presenta un ciclo rítmico, y la hora de acostarse y levantarse determina que el individuo pueda tener sueño o no.
  • Evitar dormir la siesta. Puede ocasionar que el individuo no tenga sueño por la noche.
  • No acostarse con hambre o con el estómago demasiado lleno (evitar cenas copiosas que retarden la digestión).
  • Evitar el consumo de alimentos estimulantes como el café, té, refrescos con cafeína.
  • Realizar ejercicio físico. El ejercicio físico origina un cansancio que puede estimular al individuo a dormir. Sin embargo, se debe evitar hacerlo 3 horas antes de acostarse, ya que se puede producir una estimulación de la corteza cerebral que empeora el insomnio.
  • Seguir un ritual antes de acostarse. Ponerse el pijama, lavarse los dientes, cepillarse el pelo o tomar un baño antes de acostarse, puede dar a entender al organismo que se acerca la hora de dormir.
  • Practicar técnicas de relajación.
  • Conseguir un ambiente adecuado para dormir: controlar la iluminación, temperatura y nivel de ruidos.

TRATAMIENTOS PARA EL INSOMNIO.

El tratamiento clásico es farmacológico:

  • Fármacos con acción hipnótica siendo las más empleadas las benzodiazepinas. El gran inconveniente que presenta este grupo de fármacos es la generación de dependencia y tolerancia.
  • Otro grupo de fármacos muy utilizados son los antihistamínicos H1 de primera generación (doxilamina, difenhidramina) que al atravesar la barrera hematoencefálica producen sedación como efecto secundario. Estos fármacos presentan efectos secundarios leves y transitorios y no generan dependencia ni tolerancia.

 

USO DE PLANTAS MEDICINALES.

Como alternativa a los fármacos clásicos existen plantas medicinales (fitoterapia), que presentan como ventaja la ausencia casi total de reacciones adversas, de tal forma que se puede realizar tratamientos a largo plazo, por otro lado, no alteran la arquitectura del sueño, consiguiendo que el individuo recupere el sueño adecuadamente sin que aparezcan efectos de rebote.

Entre las plantas medicinales utilizadas para el insomnio, las más conocidas son: la valeriana, la melisa, la tila, el azahar, la pasiflora o el espino blanco.

Otra planta menos conocida pero de gran interés en menopausia es el lúpulo, cuyo uso está muy documentado en diferentes trastornos como por ejemplo: sedante en trastornos del sueño y nerviosismo. Se ha comprobado que tiene efecto estrogénico produciendo así alivio de los síntomas vasomotores y emocionales frecuentes también en menopausia.

En resumen, la asociación de los diferentes compuestos activos del lúpulo en un mismo extracto confiere una doble actividad con efectos beneficiosos frente a los cambios tanto emocionales como físicos de la mujer que se producen durante la menopausia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  • Farmacéuticos, C. G. de. (s. f.). TRATAMIENTO FITOTERAPÉUTICO DEL INSOMNIO.https://www.portalfarma.com/Profesionales/campanaspf/categorias/Paginas/articulo02.aspx
  • González Zorzano, Quintela Fernández, De la Fuente García (2013). Efecto farmacológico de los diferentes compuestos activos del lúpulo sobre los primeros síntomas físicos y emocionales en la etapa previa a la menopausia. Revista Española de Nutrición comunitaria.

 

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